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Turismo
Romería del Pilar

Un poco de historia: Origen de la Romería

En la Guerra Civil Española, un grupo de presos benejucenses se encomendaron a la Virgen del Pilar prometiéndole que si salían con vida le rendirían culto en Benejúzar. Pasaron los años y finalizada la guerra, José Bernabé, José Ortuño, Francisco López, Manuel Lozano y Vicente Lozano regresaban a Benejúzar sanos y salvos con el propósito de cumplir su promesa.

Al llegar al pueblo se lo comunican al párroco Jerónimo Márquez que les ayudó a cumplir su promesa. Encargaron una talla al escultor valenciano Bellido que pagaron entre todos los liberados.

Un numeroso grupo de benejucenses entre los que se encontraban Paco Sanz y José Marcos “el Pipa” y algunas personas de los vecinos pueblos de Almoradí y Algorfa salieron al encuentro de la Virgen. Iban a pie, a caballo y en carros adornados con guirnaldas de papel y hojalata, algunos con vestidos tradicionales. No sabían donde estaba la Virgen, pero los cohetes que tiraban los primeros costaleros los guiaron por el ancho campo hasta encontrarla. Cantaron y bailaron con alborozo ante la imagen de la Virgen y tras un ligero almuerzo campestre regresaron en alegre romería al pueblo en cuyo templo la entronizaron. Así se celebró la primera Romería del Pilar en el año 1939.

Hasta hace pocas décadas había en Benejúzar un pequeño tren de carga que iba desde la cantera hasta la fábrica de yesos. Servía, naturalmente para transportar la piedra de yeso desde el monte hasta la fábrica y era conocido popularmente como “las vagonetas”. Fue en una de estas vagonetas donde llevaron a la Virgen hasta la cantera al año siguiente y allí celebraron la segunda Romería. Al regreso, en la puerta del Ayuntamiento otorgaron a la Virgen el título de Alcaldesa de la Villa, entregándole el Alcalde, que por aquel entonces era José García, el bastón de mando símbolo de dicho título. Era el año 1940.
No hay romería que perdure sin un acto religioso importante y no hay acto religioso más importante que la Santa Misa. D. Jerónimo propuso celebrar una Misa en el campo ante la imagen de la Virgen, propuesta que fué recibida con entusiasmo por todos los excautivos.

Primero la Ermita

Al pedir permiso al Obispado para celebrar Misa de campaña pensaron que era conveniente que la imagen de la Virgen estuviese bajo cubierto y decidieron construir una pequeña ermita que tenía poco más de cuatro metros cuadrados, espacio que podía albergar escasamente la imagen de la Virgen con sus andas, ante la que se improvisó un pequeño altar para celebrar la primera Misa de campaña.

Por primera vez la gente se queda a comer en el campo. La Romería se prolonga durante todo el día y se regresa al pueblo al atardecer.
Era el año 1941. De aquella ermita todavía hoy pueden observarse los once peldaños de la escalinata de acceso, el portal y un trozo de piso de cemento fino, únicos restos que quedan de sus ruinas.

Al año siguiente es mucha la gente que acompaña a la Virgen en la Romería, a pie, en carros y a caballo.

Los bares del pueblo cerraron sus puertas para trasladarse al campo, donde provistos de bebidas y viandas colocaron mesas y sillas bajo grandes toldos de lona que protegían a los clientes del sol otoñal que en nuestra tierra es todavía abrasador por estas fechas.

La ermita construida el año anterior es demasiado pequeña y deciden construir otra mayor.

Declaración de la Romería como Fiesta de Interés Turístico Provincial

Con fecha 13 de octubre de 2010, la Conselleria de Turismo otorga la Declaración de Fiestas de Interés Turístico Provincial de la Comunidad Valenciana a las Fiestas y Romería del Pilar de Benejúzar. Este es un gran logro para el pueblo de Benejúzar y un reconocimiento al trabajo de muchos benejucenses, en especial a los miembros de la Hermandad del Pilar.